| A finales de los setenta se rodó una película -con pocas perspectivas de éxito y con grandes problemas para su rodaje, pues la Warner no quería soltar un duro más para este caro proyecto- que significó un enorme éxito de taquilla, seguidores y mercadeo, a la par que tibiamente bienvalorada por la crítica. Me estoy refiriendo, cómo no, a la magnífica “Superman”, dirigida en el año 1978 por Richar Donner, y protagonizada por Christopher Reeve, Marlon Brando, Margot Kidder y Gene Hackman, entre otros. Supermán es una genialidad del cine, un fenómeno social (¿quién no ha hecho alguna vez el supermán en la calle, en clase con los compañeros o con los amigos?) y es capaz de producir en el espectador una serie de sensaciones que otras obras maestras no consiguen: despertar una emoción tras otra desde el inicio hasta el final de la obra, cuestión que sus predecesoras nunca pudieron llegar a reflejar en la pantalla. Con una espectacular banda sonora (para mí, es la mejor que ha hecho John Williams para el cine), el filme gana, si cabe, muchos más enteros. Es difícil encontrar una conjunción tan perfecta entre la historia argumental y la música como la que consiguió Williams para la película Supermán. Para este filme, no ha pasado el tiempo: bien avanzado el siglo XXI, su fotografía y efectos especiales no se han quedado obsoletos, ni mucho menos quedan ridículos para los ojos de la infografía fílmica más conseguida. Quizás uno de los aciertos de esta película fue el gran trabajo de efectos cromáticos y visuales, conjugándose para conseguir el más espectacular de los resultados. El malogrado Christopher Reeve realiza una actuación más que destacable, un auténtico desconocido en la gran pantalla, que preparó a conciencia su personaje, física y argumentalmente hablando. El metraje ganó más peso interpretativo con las incorporaciones de Marlon Brando, con el pequeño papel de Jor-El (Confesó abiertamente que lo hizo por dinero) y Gene Hackman, como Lex Luthor. Margot Kidder, como Lois Lane, rubricó esta gran plantilla de actores. 
Como todos sabéis, Supermán proviene del planeta Kripton, lugar del que escapó siendo recién nacido gracias a una nave especialmente preparada por su padre. Su destino...el planeta tierra. Su objetivo...ayudar a la humanidad.
Supermán tuvo un total de cuatro partes, destacando las dos primeras (las cuales se rodaron al mismo tiempo). Las dos últimas son auténticos –y totalmente desafortunados- bodrios fílmicos, rodadas exclusivamente para “matar” a la gallina de los huevos de oro, o dicho de otra manera, para ganar (si cabe) aún más dinero. En este caso, tercera y cuartas partes nunca fueron buenas. Me he decidido a criticar esta película porque, como todos ya sabéis, se está preparando una nueva versión cinematográfica del personaje del cómic para este año. Por lo que pueda pasar, ahí va la crítica.
Hace pocas fechas pude comprar esta película por tan solo 9 euros, con contenidos extras y comentarios de los participantes en el proyecto. Sin duda, tenerla en vuestra filmoteca merecerá la pena. Y volverá en el 2006 |